Hace unos días pasando videos en youtube, me tope con una historia de uno de los autores modernos que me ha influenciado bastante con sus libros y enfoque acerca del liderazgo, Simon Sinek compartía una experiencia con una amiga suya que necesitaba de su atención ya que estaba atravesando por un momento dificil. Les comparto el video a continuación:
Transcripción del video a Español:
Una amiga mía, mi amiga María, eh, estaba en su casa y, bueno, estábamos poniéndonos al día, y me contó que la semana anterior había tenido una semana muy, muy difícil. Y le dije: “¿Por qué no me llamaste? Estoy aquí para ti”. Y ella dijo: “Lo hice, me comuniqué contigo”. Y yo dije: “No, no lo hiciste”. Y ella respondió: “Sí lo hice, te mandé un mensaje”. Y yo: “No me enviaste ningún mensaje”. Y ella: “Sí lo hice”.
Así que, por supuesto, saco mi teléfono y empiezo a buscar su mensaje, y, efectivamente, ahí estaba. Decía: “Oye, ¿qué estás haciendo? ¿Quieres venir?”. Y le respondí: “¿Te refieres a estos mensajes? Los que suenan como cualquier otro mensaje que me has enviado en toda tu vida”. Y le dije: “¿Cómo iba a saber que eso era una llamada de ayuda?”.
Y fue muy frustrante para mí porque yo quería estar allí para mi amiga. Ella me contó que había leído un artículo recientemente que decía que todo lo que un ser humano necesita es 8 minutos de tiempo con un amigo para no sentirse solo en un momento de estrés o necesidad.
Así que ella y yo creamos una palabra clave. La próxima vez que una de nosotras realmente necesitara a la otra, en lugar de enviar un mensaje al azar esperando que la otra entendiera que estábamos pasando por un mal momento, usaríamos la frase: “¿Tienes 8 minutos?”.
Es increíble, y cada vez que hablo de esto me emociona. Cualquiera puede salir de una reunión por 8 minutos. No resolverás todos los problemas de tu amigo; puede tomar horas, incluso días, estar ahí para ellos y ayudarlos a superar el lodo. Pero solo se necesitan 8 minutos para que sientan que no están lidiando con lo que sea que están enfrentando, solos.
Y esto es el poder de la amistad. Esto es el poder de la amistad.
Esta historia me resonó, porque hace 2 meses aproximandamente tuve un incidente de tránsito donde un sujeto se puso histérico, mi mamá venía en el auto conmigo y la escena le impacto tanto que perdió el control, fue un momento en el que tuve que mantener la serenidad, dejar que el sujeto se desahogue y al final se termino yendo del lugar sin esperar a que llegara la patrulla a resolver el conflicto.
Lo importante es que después del altercado me sentía muy afligido porque tuve que calmar a mi mamá, mantenerme sereno y pasar todo ese momento de estrés para luego regresar como si nada a la oficina, tome el teléfono le marque a un amigo y le dije tienes un momento necesito hablar con alguien… y me escucho.
Como dice Simon Sinek esos 10 minutos de su atención me ayudaron a desahogarme, poder llegar al trabajo y continuar mi día.
No subestimes el poder de escuchar a las personas, muchas veces solo necesitan alguien que les ponga atención y les diga que todo va a estar bien, esos 8 minutos pueden hacer una diferencia muy importante, por lo que te invito a compartir esto con tus amigos y normalizar ese pedido de ayuda codificado en el mensaje – ¿Tienes 8 minutos? –